Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Noticias en Realidad Virtual, Opinión
Mar 11, 2010
¡Ha salido el sol! Los irritantes niños que cantaban el “que sí, que no, que caiga un chaparrón con azúcar y turrón” (nunca entendí esto último) deben haberse callado por fín. Sus padres deberían mandarles YA a estudiar inglés a Escocia. O a Australia, que está más lejos.
Cuando muchos pensábamos que Extremadura se había convertido en una extensión de Galicia en cuanto al clima, nuestro querido astro rey ha salido de su particular hibernación para calentar un poco nuestras mojadas testas. Ahora sí que los pajaritos cantan, no como en la cancioncita de marras a la que hacía referencia más arriba, porque por lo menos yo no he escuchado a ninguno piar durante los acuosos meses que hemos pasado.
Mientras tanto, hemos vuelto a ver una Extremadura nevada, pantanos llenos hasta la bandera, charcos en todas partes, y riachuelos (arroyos, mejor dicho) surcando el campo donde hasta diciembre sólo había tierra seca o como mucho agua enfangada. Eso está muy bien y era necesario. Pero…el encargado de cerrar el grifo ahí arriba se fue a por tabaco y no volvió, y también hemos tenido que ver escenas lamentables como inundaciones, casas anegadas, corrimientos de tierra, carreteras impracticables…
¿Ya se puede cantar victoria y despedir el mal tiempo? La verdad es que no quiero ni mirar la predicción, porque siempre que lo hago veo cómo España es escenario de la lucha de varias borrascas asesinas que luchan entre sí para conservar su hegemonía en la península.
Uno de los pajarillos que ahora no paran de hablar entre sí me ha comentado que el fin de semana que llega la ansiada primavera lloverá otro poco, así que todavía no se puede uno poner el bikini. ¡Cachis..!
Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Opinión, Primera plana
Feb 22, 2010
Hace ya tiempo que vengo escuchando “el tiempo está loco” o “este clima no es normal”. Pero aunque tengo una memoria de pez en estado comatoso, creo recordar que siempre ha sido así. Todos los años pasamos etapas de frío en meses a priori calurosos y al revés, así que no me resulta extraño el tiempo que tenemos últimamente.
El verano pasado leí en periódicos de postín que este invierno sería el más seco y caluroso de la década…La alarma se activaba, salían a la luz estudios de empresas de gran reputación que afirmaban que las íbamos a pasar canutas y nos tendríamos que duchar una vez a la semana, hacer las sopas sin agua y beber los cubatas sin hielo.
¿Qué ha pasado? Ha nevado donde hace años no caía ni granizo, ha caído tanto líquido elemento que el paisaje extremeño se ha diluido en pro de los embalses de la región, que han registrado máximos históricos de llenado. El grajo ya no vuela bajo, sino que camina a paso ligero por las aceras, han salido florecitas hasta por debajo de las macetas, mi coche por fin puede lucir su color original de lo limpito que lo ha dejado la lluvia, y la industria paragüera ha salido de la crisis de un salto.Y encima ahora hay que cambiar el refranero español, tan sabio: “En abril, diciembre, enero, febrero y ¿marzo?, aguas mil”.

El pasado 9 de diciembre de 2009, el secretario de Estado de Agua, Josep Puxeu, afirmaba lo siguiente: “Ya se está viendo. Lo tenemos claro. Sin alarmismos, pero hay menos agua” (…) “Esperar a que llueva es cada día más difícil, porque en este país no sabe llover”. Bien previsto, señor Puxeu.
Vale, también es cierto que puede que este diluvio universal permanente sea pasajero y dentro de unos pocos años estemos con cortes en el suministro, pero las estimaciones de hace sólo 3 meses son más erróneas que el rotundo “¿Crisis? No hay crisis” de Zapatero.
Y lo más tremendista de todo es lo que venimos oyendo desde hace pocos años: el cambio climático. Bien, no puedo negar que hay que contaminar menos y hacer las industrias y los coches mucho más eficientes, buscar energías alternativas y concienciar a la gente del ahorro en general. Pero los que se empeñan en decir que si llueve más es porque el cambio climático ya está haciendo de las suyas…me parece una afirmación un poco arriesgada. No hay más que preguntar en un “hogar del pensionista” cualquiera para escuchar que hace años también hubo una racha de lluvias casi continuas, épocas de sequía devastadora y un miedo generalizado (y esto lo recuerdo yo) por el agujero de la capa de ozono. Ya se ha cerrado, por cierto.
Conclusión: ¿estamos viviendo un cambio climático que nos hará desaparecer como los dinosaurios? ¿Nos desharemos con tanta agua si sigue lloviendo así? ¿La frontera con Portugal se convertirá en la playa que los extremeños añoramos?
Como se puede ver…¡no todo son malas noticias!
Escrito por admin
Fiestas, Noticias en Realidad Virtual, Opinión
Feb 13, 2010
23 comparsas infantiles han desfilado esta tarde por las calles de Badajoz. 17 de la capital pacense, dos de Gévora, una de Puebla de la Calzada, una de Montijo y otra de Guadiana. A ritmo de tambor y silbato sacan a los pacenses de sus casas y liberan el carnaval del teatro López de Ayala, que parece ser el único protagonita de la fiesta grande de Badajoz.
El carnaval es mundialmente conocido por la mezcla de disfraces, desfiles, fiesta y calle. Todos tenemos la imagen de los desfiles a ritmo de samba de Rio de Janeiro; los disfraces y máscaras exquisitas de Venecia; las reinas que empujan como zombis con sonrisa de “Joker” sus pavorosos trajes con ruedas en Canarias y Cádiz se rie con sus ácidas murgas. En cambio Badajoz a “carnivalizado” el caditano, cual OTI a Eurovisión. Quizás Badajoz no tiene un Carnaval único, pero hoy demuestra que su carnaval es grande con toda su gente disfrazada en la calle mezclando feos y guapos, pobres y rico, ahora solo hace falta perfilarlo.
Badajoz ¡Felices fiestas! ya sea con murgas, comparsas, desfiles o disfraces, ¡lo vais a pasar en grande!
Carlos Izquierdo
Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Opinión, Primera plana
Feb 12, 2010
La Jeni, la Jessi, er Maikel y er Kevin son amigos. Compartieron clase hasta 4º de la ESO. Bueno, esto último es relativo, porque en horario escolar han pedido más cafés que turnos para hablar en un debate en clase.
Ahora con 19 años viven estupendamente, según ellos. Ya no estudian (es aburrido y no vale para nada) y no trabajan porque todo lo que necesitan es proporcionado por papi y mami. Pero tampoco tienen ganas de que la situación cambie, ¿eh? Que así se está muy agustito…
¿Por qué ocurre esto? En el anuncio de un programa de la Sexta, que encierra a unos cuantos de estos angelitos a ver qué pasa, me llamó la atención uno que afirmaba lo siguiente: “Poosss…yo puedo estar pa ahí unos cuantos días de farra y sin avisar, que mis viejos no me dicen naa…”
Casos como los de este colega se ven a porrillo, y no hay que ser muy avispado para darse cuenta de que el problema está en los padres, en su falta de disciplina y en su retirada a la hora de enfrentar un escollo. Los niños no nacen sabiendo y suelen absorber los malos hábitos que hay a su alrededor, pero ahí es donde los padres tienen que ejercer su papel.
Resulta que, según los que han analizado el tema, en los últimos años ha proliferado la gente como la Jessi o er Maikel, y lo cierto es que ahora te los encuentras por todas partes. No tienen proyectos en el futuro (aparte de la fiesta del viernes de er Kevin), y no saben qué será de ellos dentro de 30 años, aunque no es algo que les quite el sueño; prefieren vivir el presente lo mejor posible, luego ya veremos.

Una de sus señas de identidad son las motos sin tubo de escape y los coches con las ventanillas abiertas en invierno, para que todo el mundo sepa cuán hortera es su música y cuántos watios tiene su “loro”. Pero no les preguntes por algo que se escape de su entorno. La Franja de Gaza y el Acrópolis de Atenas son dos bares donde sirven unas macetas de kalimocho que flipas. ¡Y a tres euros! ¡Más barato que en el Pub Caso Gürtel!
Dicen que la crisis ha hecho mella en la juventud, incapaz de encontrar un trabajo después de haber terminado sus estudios obligatorios, viéndose entonces sin posibilidad de salir del hogar paterno. Ahora bien, esto es una crisis económica tremenda, no la posguerra que vivieron nuestros mayores, así que si un chaval de 20 años quiere sacarse su dinero trabajando lo hace. Posiblemente sea un empleo precario y poco remunerado, pero…
En cambio, los integrantes del club al que hoy nos referimos no quieren hacer nada de provecho, directamente. Su escala de valores suele distar mucho de lo moralmente aceptable, y para algunos de ellos un buen canuto provoca más placer que un libro. El papel adquiere otro significado diferente en sus vidas.
Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Opinión, Primera plana
Feb 5, 2010
Un anuncio en la televisión me ha hecho reflexionar: se trata de una señorita que duda entre comprarse unos zapatitos muy cucos o viajar a la ciudad eterna. Dialoga con su conciencia, calcula, frunce el ceño… ¡A Roma con calzado nuevo de Moschino!
Qué maja ella. Mis zapatillas, que en otra época fueron blancas, aguantarán otro lustro y no pisarán más allá de la Ciudad Encantada, provincia de Cuenca. Y eso con suerte, que la gasolina está muy cara y allí habrá que tomarse un café, al menos.
Visto lo visto, esta chica vive en el año 2006, cuando la cartera no estaba llena, pero ni mucho menos vacía. Los concesionarios eran el negocio redondo y las agencias de viajes hacían su agosto en noviembre, por ejemplo. La preocupación nacional era el terrorismo, pero no la economía ni las tasas de paro como ha dicho ahora el CIS, y cenábamos fuera de casa sin remordimiento de conciencia. A la novia le decías: “¿Alquilamos un pisito para los dos?” Y ella respondía: “Qué narices, lo compramos”. El banco no te iba a poner problema; sólo tenías que asomarte a la ventana y salía raudo un comercial sonriente ofreciéndote una hipoteca, dos préstamos y una consola de videojuegos para que te distraigas.

Ahora, en cambio, quien más y quien menos sólo contempla las ofertas más económicas del burguer más cercano si es que osa cenar fuera, el dichoso coche a duras penas anda con veintisiete averías, la novia sue fue y ahora vive con cuatro compañeras de piso, y el comercial del banco te mira de reojo no vaya a ser que le robes los caramelos o el boli. El ahorro está de moda y se adueña de nuestras vidas poco a poco como un gatito que acecha un gorrión.
Pero hay que ver el lado positivo. En la época de bonanza derrochábamos. Vivíamos casi por encima de nuestras posibilidades sin pensar en las vacas flacas, ignorando por aquel entonces que el ganado bovino puede llegar a ser famélico y morir de inanición. ¿Cuántas veces hemos escuchado los relatos de la vida de nuestros mayores? Nos decían que ellos pasaban los años con el cinturón apretado hasta el máximo, que sólo el médico del pueblo tenía un coche, y que la playa la habían visto por primera vez cuando han tenido nietos.
Y ahora, justo ahora, nos meten en el cuerpo el miedo de la jubilación. Es decir, el miedo a jubilarse y tener que vivir con una pensión irrisoria. ¿Consejo del Gobierno? Ahorrar (y trabajar un par de añitos más, claro). Por una vez van a tener razón y deberíamos comprar una hucha…que luego pasa lo que pasa.
Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Opinión, Primera plana
Feb 3, 2010
Qué bueno es tomarse un café en un bar a primera hora de la mañana, remover despacio el azúcar y poner un poco de atención en las conversaciones de los vecinos de barra. De esta manera, uno se entera del tema de conversación del día.
Hoy, por ejemplo, antes incluso de beber el primer sorbo, un diálogo muy aireado llamó rápido mi atención. Se trataba de dos amigos que discutían sobre si era bueno o no jubilarse más tarde de los 65 años. El más tranquilo sonreía con malicia y se enorgullecía de su pensión de prejubilado de Telefónica, que disfrutaba desde los 55. Su amigo, indignado, mantenía que por su condición de autónomo tendría que trabajar hasta que su cuerpo aguantara, cobrando después una prestación mínima, a pesar de haber generado más dinero para el Estado que un trabajador de la compañía de teléfonos.
El caso es que el camarero del bar salió al quite. Él defendía la nueva medida que el Gobierno aprobará, ya que dentro de 30 años, como indica el estudio del INE, la generación jubilada será mucho más numerosa que la actual y no habrá dinero para pagarnos a todos. Por lo tanto, veía justo y necesario alargar hasta los 67 la edad para jubilarse.

Pero el terremoto llegó con una señora que en principio escuchaba la conversación desde la barrera, como yo. Al parecer, era enfermera, de unos cincuenta y tantos. Como si le fuera la vida en ello, le explicó al camarero que en su profesión no pueden alargar la edad de jubilación por el bien de los trabajadores y el de los pacientes. No es lo mismo la resistencia física de una enfermera joven de 40 años que la de una señora pre anciana de 67. Ni el pulso es el adecuado (por ejemplo, al poner una vía), ni las piernas aguantan todo el día de pie, ni los horarios son los adecuados a según qué edades. Y, para más inri, ponía el ejemplo de su marido, que es camionero, defendiendo del mismo modo que ya no ve igual ni aguanta fresco un viaje como antes, siendo un posible peligro para él y para el resto de conductores el tener que trabajar hasta casi los 70 con las mismas condiciones laborales que un “chaval” de 30.
Termino el poco café que me queda y salgo del bar, y creo llegar a la conclusión de que todos tienen razón. Quizás sea bueno alargar la edad de jubilación para poder retirarnos con comodidad. O eso o cobramos menos. Yo particularmente prefiero trabajar dos años más, soy un pesetero. Aunque se debería mirar en qué casos es peor el remedio que la enfermedad.
Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Opinión, Primera plana
Ene 21, 2010
España se está convirtiendo, si me permitís la dureza, en un país de tontos y borregos. También los hay , en menor número, que optan por no seguir el camino de la mayoría y desmarcarse por orgullo propio y vergüenza ajena. Quiero incluirme en este último grupo, y vosotros espero que también.
Bien, llegados a este punto que parece de no retorno, nos encontramos con que hay otra serie de tontos, hechos a medida, que sobresalen del resto por demostrar una capacidad sobrehumana para hacer el ridículo. Desde un punto de vista objetivo, dicho sea de paso, es hasta loable que hayan alcanzado su estatus de “super-imbécil” sólo por el hecho de haberse labrado una carrera como cotilla y trovador de leyendas del siglo XXI.

Todo esto viene a cuento de la candidatura de Karmele Marchante al festival de Eurovisión. Me molesta una barbaridad estar con el sueñecillo de la sobremesa y zapear en la televisión cuando, sin darme cuenta, la cara de “esa” se ha colado en mi pantalla…¡y sin permiso! Ha sido sólo un momento. Pero asusta.
Resulta que ahora se aburre de inventarse cotilleos, y la entiendo. Estar rodeada de tanto cafre todos los días tiene que ser algo agotador, y más cuando se tienen tantas cosas en común. Ninguna buena, por cierto. Entonces ahora…¿quiere ser cantante? Ni mucho menos. Un cantante tiene que tener dotes de nacimiento, y luego seguir una serie de pautas que duran años para educar su voz. Ella, y su “compi” Jorge Javier, quieren emular la gracieta que no hace mucho fabricó Buenafuente con Chikilicuatre, cuyo personaje simpático nació de un programa de humor y que la gente asimiló como tal. Al final cansaba tanto “crusaíto”, pero no se pueden negar los genes divertidos. El actor que lo interpretaba, extremeño por cierto, se limitaba a hacer su trabajo, que era el de humorista. Y nos hizo reír.
Otra cosa muy distinta es lo que quiere conseguir la del pelo oxigenado: ella no es humorista; ella es, repito, cotilla de profesión. Y en vez de ceñirse a cumplir con sus obligaciones de portera, se empeña en representar a los españoles en un festival de música europeo. Vale que Eurovisión es otra castaña politizada, y que, bajo mi punto de vista, no debería importarnos quién fuera o dejara de ir, pero…me crispa pensar que después de aparecer la bandera de España en la tele, saldrá “esa” y su “Tsunami”.
Pero también hay que entonar el mea culpa. La autoproclamada “Pop star queen” (yo la elevaría a la categoría de “Pork star queen”) no sería quien es si no fuera por la legión incondicional de seguidor@s que parece ser que tiene. En la televisión, sobre todo en las cadenas privadas, manda una ley que se llama audiencia, y todos y cada uno de los que acuden a un plató como colaborador o presentador o invitado, han sido previamente elegidos por la misma. A un programa del prime time no voy yo, porque no le intereso a nadie, sino que allí acuden personajes que por un motivo u otro (las universidades deberían elaborar varias tesis) tienen interés para los espectadores. Ahí está el error. La audiencia manda.
Ya podría el tsunami llevársela al fondo del mar a buscar un galeón español hundido… Esa sí que sería una buena obra para su nación. Y para la humanidad en general.
(Horas después de escribir este artículo, Karmele Marchante fue excluida de la lista de cantantes para Eurovisión. Gracias TVE. Por una vez, y sin que sirva de precedente, la suerte nos ha acompañado.)
Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Opinión
Ene 18, 2010
Unos lectores muy majos nos han hecho llegar unos vídeos a propósito de la SGAE y la ley de antidescargas que en breve se aprobará en España.
¡Se admiten opiniones, naturalmente!
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Escrito por Carlos Arroyo Herguedas
Cultura, Economía, España, Opinión, Primera plana
Ene 7, 2010
El próximo viernes el Consejo de Ministros decidirá la fórmula para la nueva normativa contra las descargas en internet.
Ángeles González-Sinde, ministra de Cultura ha adelantado que la ley sobre el cierre de páginas web que contengan archivos protegidos satisfará a todos sin excepción. Según ella, internet es imparable como vía de comunicación, expresión y difusión de la cultura.
Pero todo apunta a un nuevo debate social entre los que defienden el intercambio de archivos entre usuarios, y entre los que consideran que la cultura se morirá si no se cortan esas costumbres.
Hace poco más de un mes este tema dio mucho que hablar, y a nuestro correo llegaron varios comentarios que reflejaban lo que se podía leer por la red. En definitiva, hablaba el pueblo a quien irá dirigida la nueva ley. La minoría que protesta contra las descargas en internet no habló, pero miraba por el hueco de la puerta mientras sonreía…

Los internautas protestaban contra la piratería y contra todos los que colaboran en su existencia. Una piratería que todos los días nos encontramos en los periódicos, en los telediarios…Una forma de recaudar dinero de forma poco lícita, que atenta contra los intereses de todos y nos vacía los bolsillos. Afecta a los músicos, cineastas, actores, cantantes, panaderos, albañiles, periodistas, dependientes, electricistas…y todo habitante que paga impuestos. Porque lo que sí afecta a la ciudadanía en general es que, por ejemplo, los políticos corruptos se llenen los bolsillos de dinero público, o que los bancos anuncien sus cifras record de beneficios en plena crisis gracias a sus queridos “ninjas”. Es, como digo, un pequeño ejemplo.
Si los que han participado en el debate tienen razón, las películas en España cuentan con subvenciones pagadas por el Estado, por lo tanto mediante impuestos. Los discos tienen implícito un IVA y se siguen vendiendo. El precio de una entrada de cine ha subido un 150 ó 200 % en pocos años, justo igual que los sueldos españoles. Los CDs y DVDs vírgenes, que cualquiera puede usar para hacer una copia de seguridad de las fotos de las vacaciones, tienen un suplemento, el famoso CANON, que se destina directamente a la querida SGAE. La última idea de ésta última era cobrar a las tunas por derechos de autor cuando cantaran, por ejemplo, “Clavelitos”. Lo próximo, un plus a las floristerías porque venden productos con nombre de canción.
Los hay, también, que se quejan de la bajada de espectadores en el cine, lo que al parecer matará a la industria audiovisual y las salas de proyección. Es inexplicable que, en tiempos de una catastrófica caída de audiencia, una película (Avatar) ha batido el records de taquilla en todo el mundo. ¿Cómo ha podido ocurrir? No es la excepción que confirma la regla. Al parecer, según he leído, los productores y guionistas se estrujaron los sesos en adivinar cómo adaptarse a las nuevas corrientes sociales. Nadie les vio llorar ni arrojar la toalla antes de empezar, sino que recopilaron datos de mercado, estudios de marketing…y lo adaptaron a su film. Como Pilar Bardem, por mentar a la madre de alguien.
Aunque cierto es que el dinero no es el absoluto culpable. Le acompaña la evolución de la cultura, es decir: en tiempos de Mari Castaña, el cine era el rey, hasta que llegó la televisión. Al ver que la recaudación de las productoras bajaba por el auge del nuevo aparato, el gobierno de turno prohibió ese artefacto infernal y le cortó la luz a los que osaban encenderla en el calor de su hogar. O tal vez me estoy equivocando y eso último no pasó…
Décadas después, la evolución continúa y ya no nos llama tanto ir al cine (repito, si bajara de precio…), o simplemente nos seduce alternar los hábitos de siempre con otros que no nos arruinen el bolsillo, como ver una peli en casa tranquilos, con una Coca Cola de 2 litros a compartir con el/la de al lado, todo por 1,15 €, sin incluir, naturalmente, la parte proporcional del “pastón” que nos cobran por la ADSL, algo más de 1,30 € al día de media. En cambio, una visita al cine con refresco puede salir por más de 10 euros….¡por cabeza! ¡Y no te dejan volver a verla gratis otro día! Qué desconsiderados…
Aunque cierren las páginas de descarga directa o nos corten la luz internet, un servidor no podrá ir más al cine de lo que va ahora. Repito: es carísimo. Tampoco compraré discos más que ahora. Son…
Los que cantan bien, seguirán ganando dinero. Los que escriben bien, verán como sus obras se siguen comprando. Los que hacen buenas películas (y no documentales de sexo adolescente como la película de la ilustrísima Ministra de Cultura, cuyo título correspondía con SU trabajo) seguirán recaudando fondos en taquilla, como en tiempos pasados.
Escrito por admin
Opinión, Primera plana
Ene 6, 2010
Los niños quedaron contentos, por lo menos los míos; otros acabaron cabreados, porque no les trajeron lo que querían; algunos recibieron carbón y al resto no nos llegó nada. Menos mal que el Scalextric de mi hijo, lo disfruto por igual.
Antes de este momento acabamos hasta la coronilla de compras y excesos, que antes de navidades ansiábamos y ahora aborrecemos. ¡Sí!, acabó la navidad, con contenedores repletos de cajas de juguetes, ordenadores, impresoras, pantallas de 42 pulgadas, comida que sobra… ¡Comprar, comprar y comprar! ¡Basura, basura y más basura!
Y si no tienes suficiente, vienen ¡Las rebajas!
¡Más basura! O tiras ropa o tienes que escuchar ¡Si es que no cabe nada en este armario!
En estos momentos me acuerdo de cuando mi madre me decía que pensase en los niños de África, cuando no me comía todo el plato.
¡Buff! Ya estoy recordando las miradas de los niños.
Mejor que os cuente estas cosas ahora. Si lo hago antes de navidad, me matáis.