65 Aniversario de la liberación de Auschwitz

El 27 de enero de 1.945 el campo de concentración de Auschwitz fue liberado. Alrededor de 2 millones de personas fueron exterminadas en este enclave polaco.


LAS VÍAS DE LA MUERTE

Desde la increíble ciudad de Cracovia situada al sur de Polonia, salen diariamente seis trenes con dirección a Oświęcim. Muchos transportistas en paro, alquilan sus viejas y mal olientes furgonetas para llevarte, “recorrido completo” “todo el tour”

Me arriesgo con el tren, no sé exactamente dónde voy, quiero llegar a Auschwitz, el campo de concentración alemán, todas las guías dicen que está en ese pueblo, recomiendan el transporte público aunque todos los transportistas ilegales de la estación me han asegurado que hay que caminar mucho para llegar.

Después de un viaje de treinta kilómetros a través de un desierto de nieve, árboles grises y fábricas abandonadas llego a un pueblo. Al bajar del tren, un ambiente sobrecogedor me rodea. Hay un increíble silencio solamente roto por el crepitar de la nieve bajo mis pies y el silbido de la ventisca bajo la capucha de mi abrigo.

La estación, fiel herencia de la arquitectura comunista, más orientada a la apariencia que al resultado final, conocedora de tiempos mejores, como el personal y los viajeros que se refugian  dentro intentando recobrar el calor perdido sobre la nieve. No hay indicaciones, ningún puesto de información, nada. Un pueblo que siente vergüenza de su pasado y a duras penas consigue evitar la asociación entre el campo y el pueblo. Algo flota en el aire pero no logro saber qué es.

Al salir de la estación me asalta un taxista, un hombre de mediana edad, pelo blanco ropa modesta que con una forzada sonrisa ofrece su inmaculado Polonez para llevarme al campo. Por el camino, en un inglés discreto, me explica que Oświęcim no es Auschwitz, ese es el nombre alemán, no les gusta y no pasan por allí.

Durante el corto trayecto en taxi, pasamos por un puente sobre una vía de tren abandonada que sobresale entre el hielo, son las vías que llevan al campo, el taxista se queda en silencio. Yo también.

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Todo cambia al entrar en el centro de bienvenida del Campo I, la entrada por supuesto es gratuita, puedes comprar guías y recuerdos… también se solicita un donativo para la conservación. Pero todo lo que implique un desembolso es absolutamente voluntario.

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El acceso impresiona, “ARBEIT MACHT FREI” (el trabajo os hará libres) en alemán forjado en hierro, corona el portón junto con una barrera que amenazadora, se levanta sobre el letrero. El silencio ahora es mucho más impresionante que en el pueblo, pero hay una diferencia. Los cuervos, miles de cuervos negros sobrevuelan todo el campo y sus graznidos es lo único que se puede escuchar durante todo el recorrido, la poca gente con la que me crucé caminan cabizbajos en un profundo mutismo entre la vergüenza y el dolor.

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Todo está como lo dejaron los alemanes al retirarse, hace hoy 65 años. El Campo Uno es una avenida surcada por enormes árboles y edificios de dos plantas a cada lado. Cada uno de los edificios es un barracón donde se alojaban los presos, en un primer momento todos, pero cuando la población fue aumentando se amplió, construyendo el Campo Dos.

Dentro de los barracones se han construido museos, allí veremos los camastros, las salas de detención y las celdas, oficinas… lo más impresionante de esta parte del recorrido es lo que se conoce comúnmente como “el museo del horror”.

Para entrar hay que abrir una fría puerta de metal, y tras atravesar varias estancias llego a una sala gigantesca, con una cristalera que contenía el empuje de miles de maletas vacías en las que se podía leer escrito con tiza el nombre y la dirección de sus propietarios, con la intención de que les fuesen devueltas al abandonar el campo.

zyclon-b

Son varias salas de este tipo las que existen y probablemente cada una más impactante que la anterior, zapatos, vestidos, latas vacías de Zyklon B (el gas que se utilizaba en las cámaras)… y todo un sinsentido de objetos que se fueron conservando repartidos por todo el campo y que fueron recogidos en este edificio cuando se creó el memorial.

Al salir una chica sentada en la entrada, lleva una rosa en la mano. No ha podido completar el recorrido del museo, sale y se sienta en la puerta. Esta fue la última foto que hice en el campo I y prácticamente la última del viaje.

auschwitz-rosa

Después de esto, comienzo a vagar por el campo con la misma expresión que la gente que había encontrado en la entrada, esto te hace acercarte a la realidad y borrar de tu cabeza las imágenes preconcebidas asimiladas en el cine y los documentales, todo cambia y se hace realidad. Visito las primeras y únicas cámaras de gas que se conservan y algún barracón más, pero todo con una óptica distinta. Me fijo más en los detalles, las alambradas oxidadas, las sobrecogedoras torres de vigilancia, colmadas por enormes focos amenazadores, miles de carteles con calaveras y rayos. Todo ha cambiado de color, ya no hay color. Solo la nieve el agua y cuervos.

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Me cuesta encontrar la salida, acelero el paso, casi corriendo…

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Por fin salgo y encuentro a mi taxista fumando sobre su Polonez azul. Me ofrece el campo dos y automáticamente, sin pensarlo le digo que si. Me lleva en silencio.

Es gigantesco, el final del campo se pierde ante mis ojos desde la entrada con ese edificio aterrador  que tenía la sensación de haber visto en mil películas, que hacía de puerta para los trenes que circulaban bajo él.

Una gran extensión de terreno se abre ante mí, dividida en dos por la vía del tren que se adentra hasta el fondo donde antiguamente se encontraban las cámaras de gas y los crematorios. A ambos lados grandes alambradas y torres de vigilancia como cíclopes testigos de la barbarie.

La vía llena de flores y pequeñas piedras que evocan las oraciones de los judíos que allí perecieron. Las vías y los trenes han adquirido para mi otro sentido desde entonces, han perdido su romanticismo y ya no evocarán más en mi cabeza un camino de libertad por recorrer.

Fotos y texto: Ángel Corbacho Muro

4 Respuestas para “65 Aniversario de la liberación de Auschwitz”

  1. Fernando Pérez Ortega dice:

    Hola Angel. Me gustaria felicitarte por tan gráfica narracion del viaje. Con tu visita a los campos de Auschwitz y las imagenes proporcionadas en tu escrito has conseguido acercar a todos los lectores de extremaduramente a tamaña barbarie no tan alejada en el tiempo y hacernos participes a traves de tus ojos y tu objetivo de muchas sensaciones y experiencias vividas….
    Es muy importate que no olvidemos determinados hechos y los tengamos en nuestro fuero interno presentes para que no vuelvan nunca más a producirse.

    GRACIAS.

  2. Muchas gracias Fernando, me alegro que te haya gustado, recomiendo a todo el mundo que vaya, como una necesidad vital para tomar conciencia de la historia. Es un experiencia que nunca olvidarán

  3. Antonio Pérez dice:

    Gracias Ángel por este estupendo artículo.
    En los tiempos que corren, tras haber sufrido y “superado” dos guerras mundiales, desastres naturales de grandes dimensiones y otra serie de cataclismos ideológicos que nos han enfrentado los unos a los otros, aún la humanidad no se ha percatado de la urgente necesidad de ensalzar los valores que hacen que la raza humana no deje de ser como una plaga que deja tras de sí un paisaje frío y desértico. Hoy que la globalización nos indica que el camino a seguir pasa por el compromiso profundo y por el respeto a todo lo que nos rodea. El respeto mutuo a nuestros semejantes sean de la raza, color, religión e ideología que sean. El respeto a una naturaleza que puede volverse enfurecida contra los abusos que le infligimos día a día. El respeto y el cariño por nuestros mayores. El respeto por uno mismo. Hoy debemos volver la vista atrás y aprender de los errores. Esos errores que aunque nos hagan agachar la cabeza, nos dejen el alma compungida y nos provoquen una vergüenza inaguantable por pertenecer a la raza humana, son los que tienen que hacer que se alcen las voces exigiendo al ser humano que trabaje cada día por conseguir un mundo libre de tragedias tan abominables como lo que puede entreverse en lo que con tanta elocuencia cuentas en tu artículo. Gracias por lo que cuentas y por el reportaje fotográfico. Un saludo.

  4. Ned dice:

    Guardado en mi marcador!, Me gusta tu web

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